Historia, Geografía y Ciencias Sociales

Orientaciones didácticas

El objetivo de esta sección es dar claves de interpretación para la lectura y aplicación del programa y sugerir lineamientos didácticos propios de la enseñanza de la Historia, la Geografía y las Ciencias Sociales.

Considerando que las disciplinas que conforman la asignatura implican el aprendizaje de conceptos, habilidades y actitudes específicas, los Programas de Estudio se hacen cargo de estos aprendizajes y describen indicadores de logro y actividades que los propician.

En este marco, es importante tener en cuenta que los conceptos y habilidades propios de la asignatura se relacionan básicamente con:

  • El tiempo: la noción de tiempo y la adquisición de conceptos y habilidades temporales es fundamental en la Historia y en las Ciencias Sociales en general.

    Es un proceso progresivo, pero debe iniciarse en los primeros niveles con la comprensión del tiempo cronológico y personal, y el manejo de conceptos y unidades temporales básicas (día, noche, horas, semanas, meses, años, etc.) que posibilite a los estudiantes conocer diferentes modos de medir el tiempo, secuenciar acontecimientos y reconocer elementos de continuidad y cambio.

    La secuenciación de las actividades didácticas tienen su punto de partida en la observación y constatación del paso del tiempo a partir de experiencias cotidianas y significativas para los estudiantes (por ejemplo, la sucesión del día y la noche, las estaciones del año) y de su propia vida (acontecimientos significativos, rutinas, cambios personales).

    Posteriormente, se introducen realidades algo más alejadas del estudiante en el tiempo, vinculadas con su familia y su entorno, ocupando un rol importante las investigaciones sobre la historia familiar o local a partir de preguntas a adultos del entorno cercano. En este contexto, los estudiantes aprenden a ordenar cronológicamente, utilizar criterios para situarse temporalmente, manejar herramientas relacionadas con la medida y registro del tiempo (relojes, calendarios) y utilizar líneas de tiempo sencillas. Cuando los alumnos han adquirido los conceptos y habilidades señaladas anteriormente, pueden iniciarse en la comprensión del tiempo histórico.

    El tiempo está directamente relacionado con otro elemento central de la disciplina histórica: la continuidad y el cambio. De algún modo, tener conciencia del tiempo supone reconocer que hubo situaciones o cosas que fueron de una manera, pero que ya no lo son; que hay un antes y un después; un presente y un pasado. La habilidad de comparar identificando continuidades y cambios se trabaja permanentemente, variando los contextos y graduando los niveles de abstracción que requiera la comparación.

    La causalidad es otro concepto que se relaciona con una dimensión temporal. En los primeros niveles los estudiantes se inician en el desarrollo de la causalidad (reconocimiento y establecimiento de relaciones causa-efecto) a partir de ejemplos del presente y de la vida cotidiana. Continúan con la identificación de distintas causas de un proceso o acontecimiento histórico, para culminar en la explicación de los fenómenos en estudio desde la multicausalidad.
     
  • El espacio: la obtención de nociones espaciales y el desarrollo de habilidades de localización, de orientación espacial, y de lectura y uso de herramientas geográficas, constituyen propósitos centrales del proceso de enseñanza aprendizaje en esta asignatura.

    En la educación básica, la observación, la representación de espacios cotidianos, la lectura e interpretación de planos, mapas y simbología, y la utilización de categorías de ubicación relativa y absoluta, entre otras, constituyen habilidades fundamentales, cuyo éxito requiere de estrategias que estimulen su ejercitación sistemática y gradual.

    Las actividades que se presentan en este programa se inician siempre llevando a los estudiantes a observar su propio entorno; luego de presentados los conceptos, nuevamente se les hace aplicar lo aprendido en la realidad que los rodea.

    Lo anterior, dado que tomar conciencia sobre el entorno y el paisaje se considera un componente esencial para la adquisición y aprehensión de los conceptos geográficos.
     
  • El pensamiento crítico: en un sentido amplio, el desarrollo del pensamiento crítico es una herramienta fundamental para que los alumnos logren desenvolverse en su vida con la capacidad de evaluar las situaciones, alternativas o problemas que se le presentan, de comparar, generar conclusiones y de tomar buenas decisiones, basándose en la evidencia.

    Las competencias asociadas a la capacidad de pensar críticamente son diversas, ya que implican el desarrollo de habilidades de nivel superior, como la formulación y resolución de problemas; la formulación de preguntas e hipótesis y la búsqueda de respuestas mediante la evaluación y el contraste de la evidencia; el contraste de distintas visiones e interpretaciones de la realidad social y de los procesos históricos; la capacidad de reflexión; la comunicación efectiva y rigurosa; la capacidad de argumentar posturas y opiniones; etc.

    El sentido último es la formación de ciudadanos informados y con opinión, que sean participativos, responsables y capaces de analizar los problemas y buscar soluciones adecuadas mediante diversas estrategias.
     
  • Análisis y trabajo con fuentes: un foco fundamental de la asignatura es el trabajo de los estudiantes con distintos tipos de fuentes, entendiendo que estas proporcionan la evidencia que sustenta los conocimientos e interpretaciones propias de la Historia, de la Geografía y de las Ciencias Sociales en general.

    Así, en estos niveles es esencial fomentar que los estudiantes conozcan y exploren diversas fuentes; que se acerquen, las comparen, las interroguen y las utilicen; que aprendan a distinguirlas y a buscarlas; que reconozcan y comprendan que hay fuentes de distinta naturaleza; que se familiaricen con ellas y se acostumbren a recurrir a ellas, etc.

    Es importante que el trabajo con fuentes esté guiado por el docente y centrado en la obtención de información y su sistematización, y que las actividades planificadas sean acotadas a tiempos pertinentes, posibles de supervisar y retroalimentar.

    Las fuentes siempre deben llevar referencias, ya que aunque la conceptualización y clasificación de fuentes en primarias y secundarias o la evaluación de la veracidad de estas no constituyen un foco central en los primeros niveles, sí es importante que desde pequeños empiecen a contextualizar de manera simple el origen de la fuente y el tipo de información que entrega. Por ejemplo, en documentos escritos, pueden resultar útiles preguntas como ¿quién escribió el documento? ¿Cuándo lo escribió? ¿Cuál es el tema principal? ¿Con qué intención creen que fue escrito? ¿Por qué?, etc.

    En este marco, es fundamental que los estudiantes se enfrenten a fuentes tanto escritas como a fuentes no escritas, y a fuentes primarias y secundarias.

    Entre las fuentes no escritas destacan las fuentes materiales (objetos de la época o pueblo en estudio, como construcciones, ropa, muebles, herramientas, etc.), las fuentes iconográficas (imágenes como fotografías, pinturas, ilustraciones, etc.), fuentes audiovisuales (que tienen imagen y sonido como películas, documentales, canciones, etc.) y fuentes orales (información recopilada en forma oral como entrevistas, relatos de vida, mitos, etc.).

    Algunos aspectos centrales que el docente debe considerar respecto de la importancia del trabajo con fuentes, son:
    • Obtención de información: el trabajo con fuentes está estrechamente relacionado con el método de investigación, aunque en esta asignatura no es un aspecto ligado exclusivamente al desarrollo de investigaciones.
      Puede dar soporte a un discurso de síntesis, profundizar conocimientos o formar parte de un trabajo de investigación, entre otras. No obstante, cualquiera sea el objetivo central, el trabajo con evidencias está siempre relacionado con la obtención de algún tipo de información, y para ello, el proceso de interrogar a las fuentes es primordial.
      El análisis de una fuente mediante preguntas concretas, constituye un primer paso en el desarrollo de la adquisición progresiva de la capacidad de abordar de manera rigurosa y eficiente la evidencia disponible.
       
    • Desarrollo de la empatía histórica: el docente debe incluir el trabajo con fuentes primarias (fuentes escritas o no escritas que fueron producidas durante el tiempo en que ocurrieron los hechos que se están estudiando) que favorezcan la empatía de los alumnos con lo estudiado y los acerque a las formas en que se construye el conocimiento en ciencias sociales.
       
    • Pertinencia en la complejidad de las fuentes para posibilitar su comprensión: con relación a las fuentes escritas (textos impresos o manuscritos como cartas, prensa, discursos, narraciones, estadísticas, etc.), es importante tener presente que su comprensión o el establecimiento de conclusiones propias a partir de ellas, solo es posible cuando los estudiantes poseen los marcos conceptuales necesarios.
      En este sentido, la elaboración de glosarios o la adaptación de las fuentes escritas a un lenguaje pertinente a la edad de los estudiantes es una buena herramienta para que logren un acercamiento significativo a ellas.
       
    • Relevancia de las fuentes materiales e iconográficas en los primeros niveles: las fuentes materiales son especialmente adecuadas para el trabajo de la historia en estos niveles, ya que facilitan el estudio de las formas de vida del pasado y la comprensión de que ellos y su propia historia forman parte activa del devenir histórico, y también constituyen una excelente herramienta para introducir a los estudiantes en el método de análisis histórico.
      Se puede recurrir a exposiciones y museos, pero incluso en los propios hogares se conservan objetos de gran utilidad para reflejar, por ejemplo, los cambios y transformaciones que han afectado la vida cotidiana de las personas durante los siglos XX y XXI.
      Respecto de las fuentes iconográficas, muchas veces son el mejor mecanismo para que los estudiantes puedan identificar o comprender aspectos para los cuales la narración escrita no es suficiente.
      Entre las fuentes iconográficas destacan aquellas que constituyen fuentes primarias (dibujos, pinturas y fotografías propios del período en estudio, entre otras) y las ilustraciones diseñadas con una finalidad didáctica.
       
    • Sistematización progresiva del trabajo con fuentes: paulatinamente y de acuerdo al nivel, el docente debe ir introduciendo y sistematizando progresivamente ciertos procedimientos asociados al trabajo con fuentes.
      Los primeros pasos, que se pueden trabajar mediante preguntas dirigidas o elaboradas por los propios estudiantes, corresponden a:
      (i) Identificar la fuente. ¿Dé qué tipo de fuente se trata? ¿Es una fuente escrita o no escrita? Según corresponda, ¿cuándo se escribió o se elaboró? ¿Es propia de la época en estudio (fuente primaria) o posterior (fuente secundaria)? ¿Quién es el autor?, etc.
      (ii) Identificar y analizar la información que entrega el documento.
      (iii) Organizar la información obtenida, dando cuenta de manera escrita u oral, de las respuestas a las preguntas iniciales.

En las Bases Curriculares se han definido una serie de habilidades para cada nivel que juegan un rol esencial en la adquisición progresiva de un pensamiento crítico. Entre ellas destacamos:

  • La capacidad de los estudiantes de formular preguntas.
    Cuando el alumno se formula una pregunta se le genera un conflicto cognitivo e, indirectamente, comienza a buscar las causas que motivaron una situación. Que los estudiantes se planteen preguntas y aventuren posibles respuestas, es fundamental para estimularlos a pensar, despertar su curiosidad, desarrollar el pensamiento creativo y motivarlos a la investigación.
     
  • La capacidad de los estudiantes de relacionar el conocimiento, mediante la comparación.
    Para lograrlo, es preciso que los estudiantes comprendan qué significa comparar. Dado que a los estudiantes les resulta más evidente y sencillo establecer las diferencias, pueden partir identificando inicialmente aquellos elementos que distinguen los aspectos comparados para luego centrarse en las semejanzas. Lo importante es que, con la orientación adecuada del docente, los estudiantes cuenten con criterios claros que orienten la comparación, de modo que esta conduzca a establecer conclusiones.
     
  • La capacidad de los estudiantes de comunicar de manera eficiente: es importante la realización de actividades diversas que impliquen a los estudiantes comunicar sus resultados y opiniones, con rigurosidad y basándose en evidencia.
    La comunicación es fundamental en una educación integral, siendo un elemento esencial tanto en el desarrollo de la personalidad de los estudiantes y en su adecuada integración a su entorno social, como en su desarrollo cognitivo, especialmente en el desarrollo del razonamiento lógico y verbal. Las actividades propuestas en este Programa de Estudio ofrecen amplias oportunidades para que los estudiantes comuniquen sus pensamientos o conclusiones tanto oralmente como por escrito.

En síntesis, desde una perspectiva didáctica, este programa propone estrategias metodológicas que impulsan un aprendizaje activo de los estudiantes, fomentando su curiosidad, su habilidad de búsqueda y organización de la información, el juicio crítico, la resolución de problemas y la comunicación tanto oral como escrita.

Esto implica la realización frecuente de trabajos de investigación, discusiones y trabajos grupales, en los cuales se exija acuciosidad, rigor y elaboración de un pensamiento propio.

En este sentido, en la enseñanza de la historia, la geografía y las ciencias sociales, se debe poner énfasis en la conexión entre los temas analizados y la realidad vivida por los estudiantes, para fomentar que ellos apliquen los conocimientos y habilidades a la comprensión de su propia realidad.

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